sábado, 12 de mayo de 2012

ACTITUDES CRISTIANAS. 13,1-25.

13             1Consérvese el amor fraterno. 2La hospitalidad no la echéis en olvido, que por ella algunos, sin saberlo, hospedamos ángeles. 3Acordaos de los presos como ligados con ellos y de los maltratados, que también vosotros vivís en un cuerpo.
                      4Valoren todos el matrimonio y no deshonren el lecho nupcial, porque a los libertinos y adúlteros los juzgará Dios.
                      5La conducta será desinteresada, conformándose con lo que uno tiene, pues él ha dicho: "Nunca te dejaré, nunca te abandonaré" (Dt 31,6). 6Con esto podemos decir animosos: "El Señor está conmigo, no temo; ¿qué podrá hacerme un hombre?" (Sal 118,6).
                     7Acordaos de aquellos dirigentes vuestros que os expusieron la palabra de Dios, y, teniendo presente cómo acabaron su vida, imitad su fe.
                     8Jesús Mesías es el mismo hoy que ayer y será el mismo siempre. 9No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas, lo importante es robustecerse interiormente por gracia y no con prescripciones alimentarias, que de nada valieron a los que las observan. 10Nosotros tenemos un altar del que no tienen derecho a comer los que dan culto en el tabernáculo; 11porque los cadáveres de los animales, cuya sangre lleva el sumo sacerdote al santuario para el rito de la expiación, se queman fuera del campamento; 12y por eso Jesús, para consagrar al pueblo con su propia sangre, murió fuera de las murallas. 13Salgamos, pues, a encontrarlo fuera del campamento, cargados con su oprobio, 14que aquí no tenemos ciudad permanente, andamos en busca de la futura. 15Por su medio ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el tributo de labios que bendicen su nombre. 16No os olvidéis de la solidaridad y de hacer el bien, que tales sacrificios son los que agradan a Dios.
                    17Haced caso de vuestros dirigentes y sed dóciles, pues ellos se desvelan por vuestro bien, sabiéndose responsables. Que puedan cumplir su tarea con alegría y no suspirando, pues lo contrario no os traería cuenta.
                   18Rezad por nosotros: estamos convencidos de tener la conciencia limpia, ya que nuestra voluntad es proceder en todo noblemente; 19pero os ruego encarecidamente que lo hagáis para que me recibáis de vuelta cuanto antes.
                   20Que el Dios de la paz, que sacó de la muerte al sumo Pastor del rebaño, portador de una sangre de alianza perpetua, a nuestro Señor Jesús, 21os equipe con dotes de toda clase, para realizar su designio, y nos utilice para ir realizando lo que él estima indicado, por medio de Jesús Mesías. A él la gloria por los siglos de los siglos, amén.
                  22Por favor, hermanos, tolerad que os mande el sermón con estas breves líneas.
                  23Sabed que han puesto en libertad a Timoteo; si viene pronto, irá conmigo a veros.
                  24Recuerdos a todos vuestros dirigentes y a todos los consagrados. Los italianos os saludan. 25La gracia os acompañe a todos.

EXPLICACIÓN.

1-25.         El amor ha de ser demostrado con actos concretos: La hospitalidad era muy estimada tanto por los judíos como por los griegos; alusión a los episodios de Abrahán y Lot con los visitantes/ángeles (Gn 18-19) (1-2). Solidaridad con los que sufren persecución, recomendada también por los filósofos estoicos (3).

                Moralidad conyugal; los judíos criticaban la inmoralidad de los paganos y no dudaban del castigo divino para esos desórdenes (4).

                Despego del dinero, ideal propuesto también por los filósofos; conformándose con lo que uno tiene, cercano del principio estoico de la "autosuficiencia"; confianza en Dios (Dt 31,6; Jos 1,5; Sal 118,6) (5-6).

               El recuerdo de los líderes se encuentra también en Gál 6,6 y 1 Tes 5,12; imitar la coherencia de estos hombres, que dieron la vida por el mensaje que habían enseñado (7).

               Jesús Mesías no cambia; el Jesús glorioso (hoy) es y se comporta como el Jesús histórico (ayer) y así seguirá siempre (mañana). Adoptar doctrinas y observancias opuestas a su mensaje, probablemente judías (prescripciones alimentarias), considerándolas medios para agradar a Dios, equivale a separarse de él (8-10). Un altar, etc., los sacerdotes no podían comer la carne de las víctimas sacrificadas el día de la Expiación; tampoco pueden participar de Jesús (alusión a la eucaristía), cuya muerte se pone en paralelo con ellas (11). Sobre las víctimas sacrificadas el día de la Expiación, cf. Lv 16,27; fuera del campamento, cuando los israelitas estaban aún en su éxodo. Jesús murió fuera de la ciudad, excluido de su sociedad, pero con su muerte consagró a los suyos por la efusión del Espíritu (12). La comunidad cristiana, en situación de éxodo (fuera del campamento); aceptar el mismo estigma por amor a la ciudad/sociedad futura (13-14).

               Transposición de la idea judía de sacrificio (medio de honrar a Dios) a la vida cristiana: la fe, manifestada en la alabanza, y el amor fraterno, expresado en la solidaridad y en la actividad en favor de otros, son los sacrificios del cristiano (cf. Os 14,2; Sal 50,14); se honra a Dios comportándose como él (15-16).

              Obediencia a los dirigentes, cf. 1 Cor 16,16; 1 Tes 5,12; Rom 16,19; facilitarles la tarea; se desvelan por nuestro bien, cf. 2 Cor 11,28; 1 Tes 2,19s (17). Pide oraciones para poder ir a visitarlos (18-19).

              Conclusión: bendición final; pide a Dios que los equipe con todo lo necesario para ir adelante; tema de la carta: portador de una sangre de alianza perpetua; nueva denominación: el Sumo Pastor del rebaño, cf. 1 Pe 5,4 (20-21).


               Posdata: Únicos versículos escritos con estilo personal. Sin embargo, no dicen nada del autor y casi nada de las circunstancias en que escribe; son tan generales que habrían podido ser fácilmente añadidos para dar al tratado la apariencia de una carta. Sermón, lit. "discurso exhortatorio", define muy bien el contenido de la llamada "carta a los Hebreos". Si este Timoteo se identifica con el personaje conocido por los Hechos y las cartas paulinas, no hay otras noticias de que hubiera estado en la cárcel. Los italianos os saludan; la carta pudo ser escrita en Italia o bien los saludos provenir de italianos instalados en alguna provincia del imperio (22-25).

FRUTOS DE LA FIDELIDAD. HORIZONTE ESCATOLÓGICO. 12,14-29.

14Esmeraos en tener paz con todos y en vivir consagrados, sin lo cual nadie verá al Señor. 15Velad porque nadie quede excluido del favor de Dios, porque no retoñe ninguna raíz venenosa y dañe contagiando a la multitud, 16y porque nadie se prostituya y profane como Esaú, que por un solo plato vendió sus derechos de primogénito. 17Sabéis que más tarde quiso heredar la bendición, pero fue excluido, pues no obtuvo la retractación por más que la pidió hasta con lágrimas.
                   18No os habéis acercado a un monte tangible y a un fuego ardiente, ni a densos nubarrones y tormenta, 19ni al estrépito de la trompeta ni al clamor de las palabras; fue tal que aquéllos, al oírlo, pidieron que no continuase. 20No podían soportar lo que mandaba: "Quien toque el monte, aunque sea un animal, morirá apedreado" Éx 19,12). 21Tan espantoso era el espectáculo, que dijo Moisés: "Estoy temblando de miedo" (Dt 9,19).
                  22En cambio os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celeste; a los millares de ángeles en fiesta; 23a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo; a Dios, juez de todo; a los espíritus de los justos llegados a la meta; 24al mediador de una nueva alianza, y a la sangre de la aspersión, que clama con más fuerza que la de Abel.
                 25Cuidado con rechazar al que habla, pues si aquéllos no escaparon por haber rechazado al que transmitía los oráculos en la tierra, cuánto menos nosotros, si volvemos la espalda al que habla desde el cielo. 26Su voz entonces hizo vacilar la tierra, pero ahora tiene prometido esto: "La última vez haré vacilar no sólo la tierra, sino también el cielo" (Ag 2,6). 27Esa "última vez" inicia la desaparición de lo que vacila por ser creado, para que quede lo inconmovible. 28Por eso nosotros, que recibimos un reino inconmovible, estemos agradecidos; sirvamos así a Dios, como a él le agrada, con minucioso esmero, 29porque nuestro Dios es fuego devorador (Dt 4,24).

EXPLICACIÓN.

14-29.        Después de haber mostrado la necesidad de la constancia, expone lo que hay que hacer como cristianos: actitud hacia los demás, la paz; actitud consigo mismo, la del consagrado a Dios (14). Evitar a tiempo las desviaciones, que pueden ser contagiosas (15). Esaú vendió sus derechos de primogénito (Gn 25,33s), con lo que renunció a ser miembro del pueblo de Dios (14-17).

                  ¿Cuál es la actitud del cristiano ante la manifestación divina? Contraste entre el terror que rodeó a la alianza antigua en la teofanía del Sinaí (20, cf. Éx 19,12s.16; Dt 9,19) y la alegría propia de la alianza nueva. Dios no es ya una potencia terrorífica; en la Jerusalén celeste el acceso a Dios está asegurado por la sangre de Jesús (22-24). Peligro en despreciar la salvación ofrecida (26, Ag 2,6). La comunidad cristiana pertenece ya al reino definitivo; es una realidad celeste, por tener su origen en el Espíritu de Dios (28). Mostrar la gratitud en el cuidado de agradar a Dios; con minucioso esmero, lit. "con reverencia y temor", frase hecha, cf. 2 Cor 7,15; Ef 6,5; Flp 2,12. Seriedad del compromiso con Dios (Dt 4,24) (29).                  

LA CONSTANCIA NECESARIA. 12,1-13.

12             1En consecuencia, rodeados como estamos por tal nube de testigos de la fe, sacudámonos todo lastre y el pecado que se nos pega. Corramos con constancia en la competición que se nos presenta, 2fijos los ojos en el pionero y consumador de la fe, Jesús; el cual, por la dicha que le esperaba, sobrellevó la cruz, despreciando la ignominia, y está sentado a la derecha del trono de Dios. 3Meditad, pues, en el que soportó tanta oposición de parte de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo.
                     4Aún no habéis resistido hasta la sangre en vuestra lucha contra el pecado; 5además habéis echado en olvido la recomendación que os dirigen como a hijos: "Hijo mío, no tengas en poco que el Señor te eduque, ni te desanimes cuando te reprende; 6porque el Señor educa a los que ama y da azotes a los hijos que reconoce por suyos" (Prov 3,11-12 LXX). 7Lo que soportáis os educa, Dios os trata como a hijos; y 8¿qué hijo hay a quien su padre no corrija? Si os eximen de la corrección, que es patrimonio de todos, será que sois bastardos y no hijos.
                    9Más aún, tuvimos por educadores a nuestros padres carnales y nos portábamos bien. ¿No os sujetaremos con mayor razón al Padre de nuestro espíritu para tener vida? 10Porque aquéllos nos educaban para breve tiempo, según sus luces; Dios, en cambio, en la medida de lo útil, para que participemos de su santidad. 11En el momento ninguna corrección resulta agradable, sino molesta; pero después, a los que se han dejado entrenar por ella, los resarce con un fruto apacible de honradez. 12Por eso fortaleced los brazos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, 13plantad los pies en sendas llanas (Is 35,3) para que la pierna coja no se disloque, sino se cure.

EXPLICACIÓN.

1-13.        Exhortación que invoca el ejemplo de los personajes citados y, sobre todo, el del Mesías Jesús, constante hasta la muerte (1-3). El autor apela a un texto sapiencial hebreo (Prov 3,11s LXX) para mostrar la necesidad de ser educados por Dios; él educa en la adversidad (4-8) y sabe cómo hacerlo (9-10). Fruto de la prueba (11). Ánimo para continuar la vida cristiana (Is 35,3), en la que algunos ya vacilan (la pierna coja) (12-13).

viernes, 11 de mayo de 2012

IV. FE Y CONSTANCIA. LA FE DE LOS ANTIGUOS. 11,1-40.

11            1Es la fe anticipo de lo que se espera, prueba de realidades que no se ven.
                    2Por ella declaró Dios su aprobación a los antiguos.
                    3Por la fe comprendemos que la orden de Dios formó los mundos, haciendo que lo visible surgiera de lo que no aparece.
                    4Por la fe ofreció Abel un sacrificio superior al de Caín, y por ella recibió testimonio de su rectitud, pues Dios mismo aprobó sus dones; por su fe, estando muerto, habla todavía.
                    5Por su fe se llevaron a Henoc, sin pasar por la muerte: "Desapareció porque se lo llevó Dios" (Gn 5,24). Se declara que ya antes de llevárselo agradaba a Dios, 6y sin fe es imposible agradarle: quien se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensará a los que lo buscan.
                    7Por la fe, Noé, recibido el oráculo de lo que aún no se veía, angustiado preparó un arca para salvarse con su familia. Con su fe demostró la sinrazón del mundo y adquirió derecho a la salvación que da la fe.

                   De Abrahán a José.

                    8Por la fe respondió Abrahán al llamamiento de salir para la tierra que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba. 9Por la fe emigró a la tierra prometida como un extranjero, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa. 10Esperaba la ciudad con cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
                   11Por la fe recibió vigor para fundar una descendencia con Sara, aunque le había pasado la edad, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. 12Así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como los astros del cielo y como la arena incontable de la orilla del mar.
                  13Con fe murieron todos éstos, sin recibir lo prometido, nada más viéndolo y saludándolo de lejos y confesando ser extranjeros y peregrinos en la tierra. 14Hablando así demostraban que buscaban una patria, 15pues, si es que añoraban la patria que habían dejado, estaban a tiempo de volver; 16suspiraban, por tanto, por una patria mejor, es decir, por la celeste. Y como Dios les había preparado una ciudad, no tienen reparo en que lo llamen su Dios.
                 17Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac, y era su hijo único lo que ofrecía el depositario de la promesa, 18después que le habían dicho: "Isaac continuará tu descendencia" (Gn 21,12), 19estimando que Dios tiene poder hasta para levantar de la muerte; así, aun exponiéndolo a la muerte, lo recobró.
                20Por la fe también bendijo Isaac el futuro de Jacob y de Esaú. 21Por la fe bendijo Jacob al morir a cada uno de los hijos de José, y se postró apoyándose en el puño de su bastón (Gn 47,31). 22Por la fe, José, estando para morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel y dio disposiciones acerca de sus restos.

                      Moisés.

                23Por la fe, a Moisés recién nacido lo escondieron sus padres, viendo que el niño era hermoso, y sin temor al decreto del rey. 24Por la fe, Moisés, ya crecido, rehusó ser adoptado por la hija del Faraón, 25prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios al goce efímero del pecado. 26Estimaba mayor riqueza el oprobio del ungido que los tesoros de Egipto, pues miraba a la recompensa. 27Por la fe se marchó a Egipto, sin temer la cólera del rey; fue tenaz como si viera al Invisible.
               28Por la fe celebró la pascua y untó la sangre, para que el exterminador no tocase a los primogénitos de ellos. 29Por la fe atravesaron el Mar Rojo como tierra firme, y al intentar lo mismo los egipcios, se ahogaron. 30Por la fe se derrumbaron los muros de Jericó a los siete días de dar vueltas alrededor.
              31Por la fe, Rajab, la prostituta, no pereció con los rebeldes, por haber acogido amistosamente a los espías. 32¿Qué más queréis que os diga? Porque si me detuviera con Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, con David, Samuel y los Profetas, me faltaría tiempo. 33Ellos con su fe subyugaron reinos, administraron justicia, consiguieron promesas, taparon bocas de leones, 34apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, se repusieron de enfermedades, fueron valientes en la guerra y pusieron en fuga ejércitos extranjeros 35Hubo mujeres que recobraron resucitados a sus difuntos.
             A otros, en cambio, los mataron a golpes, pues no aceptaron el rescate, queriendo obtener una resurrección más valiosa. 36Otros tuvieron que sufrir el ultraje de los azotes e incluso de cadenas y cárceles. 37Fueron apedreados, aserrados, quemados, murieron a filo de espada. Andaban errantes, cubiertos de pieles de ovejas o de cabras, pasando necesidad, apuros y malos tratos: 38el mundo no se los merecía. Andaban por despoblado, por los montes, por cuevas y oquedades del suelo.
           39Pero de todos estos, que por la fe recibieron la aprobación de Dios, ninguno alcanzó la promesa, 40pues Dios preparó algo mejor para nosotros y no quiso sin nosotros llevarlos a la meta.

EXPLICACIÓN.

1-40.    Objetivo del sermón es avivar una fe cansada, vacía de esperanza (3,6.12-14), que vuelve a lo rudimentario (5,11-6,3); la fe sin brío (6,11s), cobarde e inconstante (10,35-39). De ahí el contenido de esta parte. La fe que ejemplifica el autor tiene muchas facetas, pero globalmente es una persuasión y una certeza que permite ver más allá de las circunstancias inmediatas (cf. 10,32-34), haciendo que el hombre pueda desafiarlas, en vista de la meta futura (11,1).

           El autor pasa revista a los grandes personajes del AT, mostrando que el motor y sostén de su vida fue la fe en la promesa, la esperanza del futuro que Dios promete, de la ciudad que Dios mismo construye (11,10.16). Abel (4); Henoc (5), cf. Gn 5,24; Noé (7); Abrahán (8-12), cf. Gn 22,17 (12). Los cristianos son aquí extranjeros y exiliados (13), siempre dispuestos, como Abrahán, a salir para una tierra desconocida (8); no hay instalación fija ni morada definitiva, sino ciudad futura (9-10).

         Quien se niega a ir adelante se separa del pueblo de Dios en marcha. La comunidad cristiana, pueblo de Dios, ha de estar continuamente preparada a levantar las tiendas y emprender el camino, dejando atrás un pasado que pudo ser glorioso, para embarcarse en un futuro incierto (14-16).

         La fe de Abrahán fue más fuerte que la certeza de perder a su hijo, del que dependía su descendencia, cf. Gn 21,12 (17-19). Jacob, cf. Gn 47,31. La fe perpetúa la bendición (20-22). La fe aseguró la supervivencia de Moisés niño, guió su opción en favor de su pueblo y lo sostuvo en el éxodo (23-27). Ejemplo de Rajab (Jos 2) (23-31). Cuadro de conjunto de los personajes ilustres de Israel y de tantos israelitas fieles (32-38). Sin embargo, la promesa sólo se ha realizado con el Mesías, que cumple la expectación de ellos y de los cristianos, de la que gozan ya sus seguidores (39-40).

EXHORTACIÓN. 10,19-39.

              19Hermanos, tenemos libertad para entrar en el santuario llevando la sangre de Jesús, 20y tenemos un acceso nuevo y viviente que él nos ha abierto a través de la cortina, que es su carne, 21y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios.
              22Acerquémonos, pues, con sinceridad y plenitud de fe, purificados en lo íntimo de toda conciencia de mal y lavados por fuera con agua pura; 23aferrémonos a la esperanza inamovible que profesamos, pues fiel es quien hizo la promesa, 24y considerémonos unos a otros para acicate del amor mutuo y del bien obrar, 25sin faltar a nuestra reunión, como algunos suelen; animaos, en cambio, y mucho más viendo que se acerca aquel día.
             26Porque si, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, nos obstinamos en el pecado, ya no quedan sacrificios por los pecados, 27queda sólo la perspectiva pavorosa de un juicio y el furor de un fuego dispuesto a devorar a los enemigos. 28Al que viola la Ley de Moisés lo ejecutan sin compasión, basándose en dos o tres testigos. 29Cuánto peor castigo pensáis que merecerá uno que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha juzgado impura la sangre de la alianza que lo había consagrado y que ha ultrajado al Espíritu de la gracia. 30Sabemos muy bien quién dijo aquello: "Mío es el desquite, yo daré a cada cual su merecido", y también: "El Señor juzgará a su pueblo", (Dt 32,35-36). 31Es horrendo caer en manos del Dios vivo.
            32Recordad aquellos días primeros, cuando recién iluminados sostuvisteis recios y penosos combates; 33unas veces os exponían públicamente a escarnio y vejaciones, otras os hacíais solidarios de los que así eran tratados. 34De hecho compartisteis el sufrimiento de los encarcelados y aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que teníais un patrimonio mejor y estable.
           35Conque mejor no renunciéis a vuestra valentía, a la que está reservada una gran recompensa. 36Es decir, os hace falta constancia, para realizar el designio de Dios y alcanzar así la promesa; 37porque ya "falta poco, muy poco, para que llegue el que viene; no se retrasará" (Is 26,20 LXX). 38 "Mi justo vive su fidelidad; en cambio, si se echa atrás, dejará de agradarme" (Hab 2,3-4 LXX). 39Y nosotros no somos de los que se echan atrás y perecen, sino hombres fieles que conservan la vida.

EXPLICACIÓN.

19-39.      Gracias a Jesús, está abierto el acceso a Dios; cada cristiano tiene el privilegio del antiguo sumo sacerdote (19-21). El acceso a Dios se abre por la fe, que ha obtenido el perdón; en lo íntimo, por la experiencia interior del Espíritu; lavados, el rito del bautismo; por la esperanza, basada en la fidelidad a Dios; por el amor a todos, expresado en la acción y en la reunión eucarística (22-24); los que faltan a la reunión se hacen unos insolidarios de los demás, en la circunstancia difícil de la persecución (cf. v. 35); creencia en la cercanía de la reivindicación (25).

              Para el que apostata, despreciando esta salvación, ya no queda otra. El fracaso del que ha abandonado su fe será peor que los castigos de la antigua alianza (Dt 17,6; 32.35-36). La descripción de la apostasía que hace el autor (pisotear al Hijo de Dios, juzgar impura la sangre de la alianza, etc.) hace pensar que los destinatarios sufren la presión de los ambientes judíos y sienten la tentación de volver al judaísmo (26-31).

            Al principio de su conversión lucharon por la fe y sufrieron la persecución y el despojo con alegría (32-34). Deben continuar en la misma línea. Apoya la exhortación con textos de Is 26,20 y Hab 2,3-4 (LXX) (35-38).

jueves, 10 de mayo de 2012

C) CAUSA DE SALVACIÓN ETERNA. 10,1-18.

10           1Pues, poseyendo la Ley sólo una sombra de los bienes que habían de venir y no la imagen misma de lo real, con los sacrificios, siempre los mismos, que se ofrecen indefectiblemente año tras año, nunca puede transformar a los que se acercan. 2 O ¿es que no dejarían de ofrecerse si los que practican el culto quedasen purificados de una vez y perdiesen toda conciencia de pecado? 3Por el contrario, en esos sacrificios se recuerdan los pecados año tras año.
                  4Es que es imposible que sangre de toros y cabras quite los pecados; 5por eso, al entrar en el mundo dice él:

                   Sacrificios y ofrendas no los quisiste,
                   en vez de eso, me has dado un cuerpo a mí;
                  6holocaustos y víctimas expiatorias
                  no te agradan;
                  7entonces dije: "Aquí estoy yo
                  (en un título del libro está escrito de mí)
                   para realizar tu designio, Dios mío" (Sal 40,7-9 LXX).

                  8Primero dice: "Sacrificios y ofrendas, holocaustos y víctimas expiatorias ni los quieres ni te agradan" -éstos son los que manda ofrecer la Ley- 9y después añade: "Aquí estoy yo para realizar tu designio". Deroga lo primero para establecer lo segundo. 10Por esa voluntad hemos quedado consagrados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús Mesías, única y definitiva.
                 11Los sacerdotes están todos de pie cada día celebrando el culto, ofreciendo una y otra vez los mismos sacrificios, que son totalmente incapaces de quitar los pecados. 12Éste, en cambio, después de ofrecer un sacrificio único por los pecados, se sentó para siempre a la derecha de Dios. 13No le queda más que aguardar a que "pongan a sus enemigos por estrado de sus pies", 14pues con una ofrenda única dejó transformados para siempre a los que va consagrando.
                15Lo mismo atestigua el Espíritu Santo; porque, después de haber dicho: 16"Ésta es la alianza que haré con ellos cuando lleguen aquellos días", dice el Señor: "Al dar mis leyes, las escribiré en sus corazones y en su razón; 17de sus pecados y de sus crímenes no volveré a acordarme" (Jr 31,33-34). 18Ahora bien, donde el perdón es un hecho, ya no hay más ofrendas por el pecado.

EXPLICACIÓN.

1-18.       Hasta ahora se ha aludido solamente a la abolición de la Ley, al explicar el cambio de sacerdocio (7,12). Pero también la Ley pertenece al mundo de las "sombras", no al de la realidad. La repetición de los sacrificios en la antigua Ley muestra su inutilidad y prueba que la religión ritual es incapaz de quitar la conciencia del pecado, de dar la seguridad del perdón (1-3).

               Esta situación no podía ser definitiva, y el autor lo prueba con la cita de Sal 40,6-8, considerado como profecía mesiánica (está escrito de mí). El único sacrificio válido es la entrega del hombre a la realización del designio de Dios (4-7). Este nuevo sacrificio invalida todos los anteriores, y gracias a la entrega de Jesús Mesías, el hombre está capacitado para realizar este designio (8-10).

              Los múltiples sacerdotes ofrecen múltiples sacrificios inútiles. El único sacerdote ofrece el único sacrificio -su propia existencia- eficaz para siempre (se sentó, etc., Sal 110,1) (11-14).


              Testimonio del profeta (Jr 31,33-34): cambio de corazón contra rito exterior; olvido del pecado en vez de mención anual de los pecados (15-16; cf. v.3). Antes, repetición de ritos expiatorios (v.1); ahora, los ritos expiatorios son innecesarios y han cesado (18).

EL SACRIFICIO DE CRISTO, EFICAZ Y DEFINITIVO. 9,11-28.

    11El Mesías, en cambio, presentándose como sumo sacerdote de los bienes que habían de venir, mediante el tabernáculo mayor y más perfecto, no hecho por hombres, es decir, no de este mundo creado,12y mediante sangre no de cabras y becerros, sino suya propia, entró de una vez para siempre en el santuario, consiguiendo una liberación definitiva.
                13Pues si la sangre de cabras y toros y unas cenizas de becerra, cuando rocían a los impuros, los consagran confiriéndoles una pureza externa, 14¿cuánto más la sangre del Mesías, que con decisión irrevocable se ofreció él mismo a Dios como sacrificio sin defecto, purificará nuestra conciencia de las obras de muerte, para que demos culto al Dios vivo?
               15Por esta razón es mediador de una alianza nueva: para que, después de una muerte que librase de los delitos cometidos con la primera alianza, los llamados puedan recibir la herencia perenne, objeto de la promesa.
              16Mirad, por disponer de una herencia es preciso que conste la muerte del testador, 17pues un testamento adquiere validez en caso de defunción; mientras vive el testador,  todavía no tiene vigencia.
              18De ahí que tampoco faltase sangre en la inauguración de la alianza. 19Cuando Moisés acabó de leer al pueblo todas las prescripciones contenidas en la Ley, cogió la sangre de los becerros y las cabras, además de agua, lana escarlata e hisopo, y roció primero el libro mismo y después al pueblo entero 20diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que hace Dios con vosotros". 21Con la sangre roció además el tabernáculo y todos los utensilios litúrgicos.
             22Según la Ley, prácticamente todo se purifica con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.
             23Bueno, estos esbozos de las realidades celestes tenían que purificarse por fuerza con tales ritos, pero lo celeste mismo necesita sacrificios de más valor que éstos; 24y de hecho el Mesías no entró en un santuario hecho por hombres, copia del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro. 25Y no era tampoco para ofrecerse repetidas veces, como el sumo sacerdote, que entra año tras año en el santuario, llevando una sangre que no es la suya; 26si no habría tenido que sufrir muchas veces desde que se creó el mundo. De hecho, su manifestación ha tenido lugar una sola vez, al final de la historia, para abolir con su sacrificio el pecado.
           27Por cuanto es destino de cada hombre morir una vez, y luego un juicio, 28así también el Mesías se ofreció una sola vez, para quitar los pecados de tantos; la segunda vez, ya sin relación con el pecado, se manifestará a los que lo aguardan para salvarlos.

EXPLICACIÓN.

11-28.       Acto sacerdotal del Mesías, en contraste con la ineficacia del antiguo culto: el nuevo tabernáculo o lugar del encuentro con Dios es la humanidad resucitada de Jesús; la nueva sangre es la suya, derramada en la cruz; así entra en la presencia de Dios y obtiene la liberación definitiva. El autor expone así en símbolos sacerdotales la realidad existencial de Jesús: haber aceptado morir como un criminal por fidelidad a Dios y amor a los hombres fue el acto que lo transformó, realizándolo totalmente; su resurrección lo situó en la esfera divinam, y con el don del Espíritu libera definitivamente a los hombres del pecado (liberación definitiva). El templo y culto terrestres carecen de sentido; culto a Dios es la propia vida ofrecida como la de Jesús, por amor a los hombres (11-12).

             Los ritos exteriores no dan sino pureza exterior; sólo la acción del Mesías, que asegura el perdón de Dios, descarga la conciencia del lastre del pecado, capacitando a los hombres para acercarse a Dios. El acceso a Dios se identifica con la relación Padre-hijo, que se instaura cuando el hombre recibe el Espíritu (13-14).

            La primera alianza no liberaba del pecado e impedía alcanzar la promesa (15). Juega el autor con el doble sentido del término gr. diathêkê, que significa "alianza" y "testamento"; como "testamento", la nueva disposición, para entrar en vigor, exigía la muerte del testador; esa muerte sepulta los pecados del pasado (16-17).

           También la primera alianza exigió sangre/muerte (Éx 24,8) (18-22), pero aquellos ritos materiales servían para las cosas de la tierra. Para purificar la realidad celeste, es decir, la humanidad nueva, la comunidad cristiana, anulando el pecado, hacía falta algo de más valor (23). El único sacrificio del Mesías, su muerte, expresión suprema del amor, bastó de una vez para todas (24-26).

          Los pecados hacían de la muerte y el juicio motivos de temor. La situación ha cambiado: la única entrega de Jesús ha cancelado los múltiples pecados, y su segunda venida será sólo para salvación (27-28).             

miércoles, 9 de mayo de 2012

INEFICACIA DE LAS ANTIGUAS INSTITUCIONES CULTUALES. 9,1-10.

 9              1La primera alianza tenía reglas para el culto y el santuario terrestre. 2De hecho se construyó un tabernáculo, el primero, donde estaban el candelabro, la mesa y los panes presentados -éste se llama el Santo- 3y detrás de la segunda cortina el tabernáculo llamado el Santísimo; 4había allí un altar de oro para el incienso y el arca de la alianza toda recubierta de oro; en ésta se guardaban una urna de oro con el maná, la vara florecida de Aarón y las tablas de la alianza. 5Encima estaban los querubines de la Gloria, cubriendo con su sombra el lugar de la expiación. Pero no es ahora el momento de perderse en detalles.
                   6Construido todo de esta manera, en el primer tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para celebrar el culto; 7pero en el segundo entra una vez al año el sumo sacerdote solo y además llevando sangre para ofrecerla por él mismo y por las faltas del pueblo. 8Con esto da a entender el Espíritu Santo que mientras esté en pie el primer tabernáculo, el camino que lleva el santuario no está patente. 9Esto es un símbolo de la situación actual; según él, se ofrecen dones y sacrificios que no pueden transformar en su conciencia al que practica el culto, 10pues se relacionan sólo con alimentos, bebidas y abluciones diversas, observancias exteriores impuestas hasta que llegara el momento de poner las cosas en su punto.

EXPLICACIÓN.

1-10.        Culto ritual y templo de la antigua alianza. La capilla central o santuario del templo de Jerusalén se componía de dos salas; la primera "el Santo", abierta al patio, permitía el acceso solamente a los sacerdotes, para ritos de purificación material; en la segunda, "el Santísimo", separada de la anterior por una cortina y que se consideraba como el lugar de la especial presencia de Dios, sólo podía entrar el sumo sacerdote, una vez al año, para el rito de la Expiación. Según esta disposición, argumenta el autor:

              a) La misma construcción del templo antiguo (cf. Éx 26-26; 30,16; 16,33; Nm 17,8-10), en que el lugar de la presencia de Dios no tenía entrada directa y estaba vedado a todos, excepto a una persona, mostraba que el acceso a Dios no estaba patente (1-5).

              b) Además, el hombre no puede acercarse a Dios mientras la conciencia de pecado lo separe de él, y el culto antiguo (Nm 18,2-6; Éx 30,10; Lv 16,2.14s), que usaba medios materiales, era ineficaz para borrar el pecado. Esto muestra que la religión judía no conocía en realidad la manera de tener acceso a Dios (6-10).

CRÍTICA Y SUSTITUCIÓN DE LA ALIANZA ANTIGUA. 8,7-13.

                      7Es decir, si aquella primera alianza no hubiera tenido defecto, no quedaría lugar para una segunda;  8pero de hecho Dios le encuentra defecto cuando les dice:
                     Mirad que llegan días -dice el Señor-
                    en que haré con la casa de Israel
                    y la casa de Judá una alianza nueva,
                   9no como la alianza que hice con sus padres
                   cuando los tomé de la mano
                   para sacarlos de Egipto;
                   ellos quebrantaron mi alianza
                  y yo me desentendí de ellos -dice el Señor.
                  10La alianza que estableceré con la casa de Israel
                 cuando lleguen esos días -dice el Señor- será
                 así:
                 Al dar mis leyes
                las escribiré en su razón y en sus corazones,
                yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
                11Un hombre no tendrá que instruir a su
                conciudadano
                ni el otro a su hermano
                diciéndoles: "Reconoce al Señor";
                porque todos me reconocerán,
                desde el pequeño al grande,
                12cuando perdone sus crímenes
                y no recuerde más sus pecados (Jr 31,31-34).

                13Al llamar nueva a esta alianza, dejó anticuada la primera; y todo lo que se vuelve y envejece está próximo a desaparecer.

EXPLICACIÓN.

7-13.       La nueva alianza, anunciada en el AT. La promesa de una nueva alianza muestra que la relación con Dios que establecía la primera era deficiente (7-8). Mediante el profeta Jeremías (Jr 31,31-34) expuso Dios mismo el contraste entre las dos alianzas: no ley externa, sino interna (desaparición de los códigos legales que regulan la relación con Dios) (10); no conocimiento de Dios enseñado, sino por experiencia personal (desaparición de las mediaciones) (11); perdón definitivo de los pecados (desaparición de los ritos expiatorios) (12). La alianza antigua, condenada a desaparecer (13).

martes, 8 de mayo de 2012

B. PERFECTO, CONSUMADO, CONSAGRADO. INSUFICIENCIA DEL CULTO ANTIGUO. 8,1-6.

8              1Estamos en el punto capital de la exposición, y es que tenemos esa clase de sumo sacerdote: uno que en el cielo se sentó a la derecha del trono de la Majestad, 2como celebrante del santuario y del tabernáculo verdadero, erigido por el Señor, no por hombres.
                     3Como a todo sumo sacerdote se le nombra para que ofrezca dones y sacrificios, era indispensable que también él tuviera algo que ofrecer. 4Ahora que, si estuviera en la tierra, no sería ni siquiera sacerdote, pues ya están los que ofrecen los dones prescritos por la Ley. 5Pero el servicio de éstos es un esbozo y sombra de lo celeste, según las instrucciones que recibió Moisés cuando iba a construir el tabernáculo: "Ten cuidado de hacerlo todo conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte" (Éx 25,40). 6De hecho a él le ha tocado una liturgia muy diferente, pues él es mediador de una alianza más valiosa, legalmente establecida en base a promesas de más valor.

EXPLICACIÓN.

1-6.        Punto central, la excelencia del nuevo sacerdote, que posee la condición divina (cf. 1,3) (1-2). Apelando a la figura de Melquisedec se ha resuelto la dificultad de que Jesús sea al mismo tiempo rey y sacerdote. Queda otra dificultad: el Salmo 110 proclama al Mesías "rey" (siéntate a mi derecha) y "sacerdote para siempre". Pero, si Jesús está en el cielo, ¿cómo puede ejercer un servicio sacerdotal, que concierne a los hombres que están en la tierra? ¿Qué puede ofrecer a Dios como sacerdote y en qué santuario?

            El autor encuentra la respuesta en el texto de Éx 25,40: el santuario terrestre no es más que una sombra del verdadero, que es celeste. Por tanto, el sacrificio propio de Jesús no pertenece a los prescritos por la Ley; no le compete un culto terrestre, que carece de realidad y donde nada es auténtico, sino pura imitación; su liturgia es celeste, es decir, real, porque llega verdaderamente a Dios. No alcanzan a Dios los ritos, sino el amor. Al cambiar el sacerdocio e invalidarse la Ley, fundamento de la antigua alianza, quiere decir que también ésta ha caducado; el culto celeste es expresión de una nueva alianza o modo de relación con Dios (3-6).

LOS DOS SACERDOTES. 7,11-28.

             11Ahora bien, si se realizaba una transformación por medio del sacerdocio levítico -pues en él se basaba la legislación dada al pueblo-, ¿qué falta hacía que surgiese otro sacerdote en la línea de Melquisedec y que no se le llame de la línea de Aarón? 12Porque cambiar el sacerdocio lleva consigo forzosamente cambiar la Ley; 13y ese de que habla el texto pertenece a una tribu diferente, de la que ninguno ha tenido que ver con el altar. 14Es cosa sabida que nuestro Señor nació de Judá, y de esa tribu nunca habló Moisés tratando del sacerdocio. 15Esto resulta aún más evidente si, a semejanza de Melquisedec, 16surge otro sacerdote que no lo es en virtud de una ley, de una disposición sobre el linaje, sino por una fuerza de vida indestructible, 17pues declara: "Tú eres sacerdote perpetuo en la línea de Melquisedec". 18 Es decir, por una parte se deroga una disposición anterior, por ser ineficaz e inútil 19-pues la Ley no consiguió transformar nada- y, en cambio, se introduce una esperanza más valiosa, por la cual nos acercamos a Dios.
             20Aquí no falta además un juramento (pues aquéllos fueron sacerdotes sin garantía de juramento, 21éste, en cambio, por el juramento que le hicieron al decirle: "El Señor lo ha jurado y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote perpetuo"), 22señal de que él, Jesús, es garante de una alianza más valiosa.
            23De aquéllos ha habido multitud de sacerdotes, porque la muerte les impedía permanecer; 24como éste, en cambio, dura para siempre, tiene un sacerdocio  exclusivo. 25De ahí que pueda también salvar hasta el final a los que por su medio se van acercando a Dios, pues está siempre vivo para interceder por ellos.
            26Porque así tenía que ser nuestro sumo sacerdote, santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado por encima de los cielos; 27él no necesita ofrecer sacrificios cada día -como hacen los sumos sacerdotes, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo-, porque esto lo hizo de una vez para siempre ofreciéndose él mismo. 28Es que la Ley establece como sumos sacerdotes a hombres débiles, mientras el juramento que vino después de la Ley establece a un Hijo consumado para siempre.

EXPLICACIÓN.

11-28.     A. Insuficiencia del antiguo sacerdocio y su sustitución por otro diferente. EL hecho de que surja un nuevo sacerdote en una nueva línea de sacerdocio demuestra que la institución sacerdotal antigua era deficiente. El sacerdocio era parte integrante de la Ley de Moisés; el cambio de sacerdocio lleva, pues, consigo la abolición de la Ley entera.

               El cambio no se refiere a la institución de nuevas ceremonias para el culto; la dedicación de la persona sustituye a los ritos. Acarrea al mismo tiempo un cambio social completo, pues la sociedad israelita estaba fundada sobre la distinción entre casta sacerdotal y pueblo y esta distinción desaparece; antes había un sacerdocio, ahora un solo sacerdote, que, además, contrariamente a la Ley, era socialmente un lacio, pues no pertenecía a la tribu clerical (11-14).

                 La realidad sacerdotal de Jesús, como la de Melquisedec, no depende de una institución jurídica, sino de la calidad de su propia existencia, que no está sujeta a la muerte (Sal 110,4). El nuevo sacerdocio invalida al antiguo, y se produce una transformación radical de la situación religiosa: la antigua religión oprimía al hombre con su yugo de formalismo y legalismo, con preceptos externos, inútiles, porque no conseguían transformar al hombre; el nuevo sacerdote abre la posibilidad del verdadero contacto con Dios, que sí transforma al hombre. Hay una velada alusión al Espíritu dado a los que prestan su adhesión a Jesús (15-19).

               B. Superioridad del nuevo sacerdocio. a) La solemnidad con que Dios promete el nuevo sacerdote (Sal 110,4) prueba la superioridad de éste (20-22).
                b) Contraste entre la multiplicidad de sacerdotes sujetos a la muerte y la unicidad del sacerdote que vive para siempre. Esto le permite un ejercicio eficaz de su sacerdocio y elimina la necesidad de toda otra mediación sacerdotal.
             c) Calidad del único sacerdote; unicidad de su sacrificio, que fue la entrega de su propia persona; son superfluos todos los demás sacrificios o medios para obtener la reconciliación con Dios y el acceso a él. Contraste entre la debilidad de los antiguos sacerdotes y la plenitud del nuevo y definitivo (26-28).

A) SUMO SACERDOTE EN LA LÍNEA DE MELQUISEDEC. 7,1-10.

7                   1Este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, se encontró con Abrahán que volvía de derrotar a los reyes; lo bendijo, 2y a él le adjudicó Abrahán el diezmo de todo. El nombre significa "rey de justicia" y el título es "rey de Salem", es decir, "rey de paz". 3Al omitir padre, madre y genealogía, el principio de sus días y el fin de su vida, asemejándolo al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
                      4Considerad lo grande que debía de ser éste para que Abrahán, el patriarca, le diera el diezmo de lo mejor del botín. 5Mientras a los hjos de Leví, que reciben el sacerdocio, les manda la Ley a cobrar un diezmo al pueblo, es decir, a sus hermanos, a pesar de que todos descienden de Abrahán, 6Melquisedec, que no tenía ascendencia común con ellos, percibe el diezmo de Abrahán y bendice al depositario de las promesas. 7Ahora bien, está fuera de discusión que lo que es más bendice a lo que es menos. 8Y aquí los que cobran el diezmo son hombres que mueren, mientras allí fue uno de quien se declara que vive. 9Además, por así decir, en la persona de Abrahán también Leví, el que ahora cobra el diezmo, lo pagó; 10pues estaba ya presente en su padre, cuando a éste lo encontró Melquisedec.

EXPLICACIÓN.

1-10.        En la cultura judía, realeza y sacerdocio eran incompatibles en la misma persona. El rey debía pertenecer a la tribu de Judá, el sacerdote a la de Leví. Para justificar el sacerdocio de Jesús, el autor toma pie de la enigmática figura de Melquisedec, presentado por la Escritura como rey y sacerdote. Melquisedec era superior a Abrahán, el padre del pueblo elegido (1). Por su nombre y título -rey de justicia, rey de paz-, por su origen misterioso y por su perpetuidad, el autor encuentra en él una figura del Hijo de Dios (2-3).

               Grandeza de Melquisedec, superior a Abrahán. Como sacerdote, recibió de Abrahán el diezmo y le dio su bendición (Gn 14,17-20). Su sacerdocio era superior al levítico, pues al recibir el diezmo de Abrahán, lo recibía de Leví su descendiente, padre de todo el sacerdocio judío (3-10). El sacerdocio de Jesús, en la línea de Melquisedec, es también superior al sacerdocio levítico.

III. EL SUMO SACERDOTE DEL NUEVO CULTO EFICAZ. 5,11-6,20.

11De eso nos queda mucho por decir y es difícil explicarlo, porque os habéis vuelto indolentes para escuchar. 12Cierto, con el tiempo que lleváis deberíais ser ya maestros, y, en cambio, necesitáis que os enseñen de nuevo los rudimentos de los primeros oráculos de Dios; habéis vuelto a necesitar leche, en vez de alimento sólido; 13y, claro, los que toman leche están faltos de juicio moral, porque son niños. 14El alimento sólido es propio de adultos, que con la práctica tienen una sensibilidad entrenada en distinguir lo bueno de lo malo.
6               1Por eso prescindamos ya de los prolegómenos al Mesías y vamos a lo adulto, sin echar más cimientos de conversión de las obras muertas y fe en Dios, 2de enseñanza sobre abluciones e imposición de manos, resurrección de muertos y juicio final. 3Esto precisamente vamos a hacer, si Dios lo permite.
                   4Pues para los que fueron iluminados una vez, han saboreado el don celeste y participado del Espíritu Santo, 5han saboreado la palabra favorable de Dios y los dinamismos de la edad futura, 6si apostatan es imposible otra renovación, volviendo a crucificar, para que se arrepientan ellos, al Hijo de Dios, es decir, exponiéndolo al escarnio. 7Además, cuando una tierra se embebe de las lluvias frecuentes y producen plantas útiles para los que la labran, está participando de una bendición de Dios, 8pero si da espinas y cardos, es tierra de desecho a un paso de la maldición, y acabará quemada.
                  9Aunque hablamos así, amigos míos, en vuestro caso estamos ciertos de lo mejor y de lo conducente a la salvación. 10Porque Dios no es injusto, para olvidarse de vuestro trabajo ni del amor que le habéis mostrado prestando servicio a los consagrados como hacéis todavía. 11Desearíamos, sin embargo, que todos mostraseis el mismo empeño hasta que esta esperanza sea finalmente realidad, 12que no seáis indolentes, sino que imitéis a los que por la fe y la paciencia van heredando las promesas.
                13Porque cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, como no tenía a nadie superior a él por quien jurar, juró por sí mismo 14diciendo: "Te bendeciré copiosamente y te multiplicaré sin medida" (Gn 22,16). 15Y así Abrahán, aguardando con paciencia, obtuvo la promesa. 16Los hombres juran por uno superior a ellos, y el juramento, dando garantías, pone fin a todo litigio, 17y como Dios quería demostrar perentoriamente a los herederos de la promesa lo irrevocable de su decisión, interpuso un juramento. 18Así, dos actos irrevocables, en los que es imposible que Dios mienta, nos dan brío y ánimo a nosotros lo que buscamos asilo asiéndonos a la esperanza que tenemos delante; 19ésta es para nosotros como un ancla de la existencia, sólida y firme, que entra además hasta el otro lado de la cortina, 20hasta el lugar donde como precursor entró por nosotros Jesús, hecho sumo sacerdote perpetuo en la línea de Melquisedec (Sal 110,4).

EXPLICACIÓN.

5,11-6,20.    Preámbulo exhortatorio de la parte central del escrito (5,11-10,39). Difícil: el sentido profundo de la Escritura sólo es accesible a los que tienen deseo de aprender, y los destinatarios no lo tienen (11). Reproche: están cansados, desanimados, inseguros, no distinguen lo válido de lo nocivo. Han vuelto a los comienzos (12-14).

                   El autor se propone explicarles lo más importante del cristianismo dejándose de niñerías que pertenecían al Antiguo Testamento, etapa infantil de la humanidad (6,1-3).

                  Antes han tenido una auténtica experiencia cristiana, pero han decaído (4-5). La situación de los destinatarios es peligrosa, porque si la muerte del Hijo de Dios, que no puede repetirse, no les basta para una conversión firme, no tienen remedio, pues no quedan más Mesías que puedan morir por ellos para convertirlos (4-6). La calidad de la tierra se conoce por el fruto que da en circunstancias favorables; el buen fruto demuestra la existencia de una comunicación divina; el malo (Gn 3,18) demuestra la resistencia a Dios y excluye de la vida (7-8).

                El autor mitiga la dureza de su exposición anterior. Conociendo el amor y la fidelidad de Dios, no desespera de su situación, cree que están en la primera alternativa, la de una tierra que da buen fruto, dada su conducta cristiana en el pasado y aun en el presente. Sin embargo, los exhorta a la constancia hasta el final, como ven en cristianos ejemplares (9-12).


              La promesa de Dios es segura e inmutable, pero, como ocurrió en el caso de Abrahán (Gn 22,16s), hay que aguardar su cumplimiento. La esperanza creada por la promesa es el norte de la vida, por estar anclada en la realidad futura; la esperanza es Jesús mismo, que entró hasta la presencia de Dios (13-19). Recoge el tema del sacerdocio en la línea de Melquisedec, que será desarrollado a continuación (20).

JESÚS, SUMO SACERDOTE MISERICORDIOSO. 4,15-5,10.

        15Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno probado en todo igual que nosotros, excluido del pecado. 16Acerquémonos, por tanto, confiadamente al tribunal de la gracia para alcanzar misericordia y obtener la gracia de un auxilio oportuno.
5             1Porque todo sumo sacerdote se escoge siempre entre los hombres y se le establece para que los represente ante Dios y ofrezca dones y sacrificios por los pecados. 2Es capaz de ser indulgente con los ignorantes y extraviados, porque a él también la debilidad lo cerca. 3Por ese motivo se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados como por los del pueblo. 4Ahora que nadie puede arrogarse esa dignidad; tiene que designarlo Dios, como en el caso de Aarón.
                  5De la misma manera, tampoco el Mesías se adjudicó los honores de sumo sacerdote; no, el que le habló diciendo: "Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy" (Sal 95,11), 6le dijo también: "Tú eres sacerdote perpetuo en la línea de Melquisedec" (Sal 110,4). 7Él, en los días de su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas, a gritos y con lágrimas, al que podía salvarlo de la muerte; y Dios lo escuchó, pero después de aquella angustia, 8Hijo y todo como era. Sufriendo aprendió a obedecer 9y, así consumado, se convirtió en causa de salvación definitiva para todos los que le obedecen a él, 10pues Dios lo proclamó sumo sacerdote en la línea de Melquisedec.

EXPLICACIÓN.

4,15-5,10.   Introducción: Jesús, sumo sacerdote, representante de los hombres ante Dios, se ha identificado con nosotros; todo temor está excluido, hay misericordia para el pasado y ayuda para el futuro (15-16).

                   Características del sumo sacerdote judío. Tenía que elegirse entre los miembros de ciertas familias (se escoge siempre entre los hombres) y ser designado para su función (se le establece). Su misión era representar a los hombres y reconciliarlos con Dios (5,1). Siendo un mediador de origen humano, podía comprender la debilidad ajena por la propia (5,2). Él mismo era pecador como el pueblo que representaba (3). Sumo sacerdote no podía serlo cualquiera, la institución era divina (Aarón) (4).

                 El autor quiere mostrar que estas condiciones se dan en Jesús. Dios, que nombró a Aarón, ha nombrado ahora a Jesús (4-5). El mismo Dios que lo llamó Hijo suyo (Sal 2,7), designación mesiánica, lo proclamó también sacerdote, pero no en la línea de Aarón, sino en la de Melquisedec, con la perpetuidad como característica (Sal 110,4, interpretado del Mesías) (6). También la experiencia de su debilidad llegó hasta el límite (7), pero, a través de ella, Dios lo transformó, lo realizó, lo consagró (9: consumado), no con ritos, sino con la aceptación de su dolorosa muerte, haciéndolo sacerdote que puede salvar para siempre a los que toman su vida como norma (8-10). Después de aquella angustia (7), gr. apo tês eulabeias: la preposición marca un intervalo temporal; eulabeia, puede significar "reverencia, temor, angustia". Parece haber una alusión a la escena de Getsemaní; la oración de Jesús no evitó su muerte, pero obtuvo respuesta en la resurrección. Aprendió a obedecer (8), de hecho, a expresar en un amor sin límite su igualdad con el Padre; paralelamente, los que le obedecen a él (9). Los vv. 9-10 anuncian las tres secciones de la parte central de la carta.            

NO SER INFIELES. 3,7-4,14

   7Por eso, como dice el Espíritu Santo:
                 Si hoy oís su voz, 8no endurezcáis el corazón
                 como en el tiempo de la rebelión,
                 como el día de la prueba en el desierto,
                 9cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me
                 tentaron, aunque habían visto mis obras
                10durante cuarenta años.

                              Por eso me indigné contra aquella generación y dije:
                "Su corazón está siempre extraviado,
                no han conocido mis caminos:
                11como lo juré en mi cólera,
                nunca entrarán en mi descanso" (Sal95,7-11).

            12Cuidado, hermanos, con que ninguno de vosotros tenga un corazón dañado por la incredulidad, que lo haga desertar del Dios vivo; 13no, mientras resuena ese "hoy", animaos unos a otros día tras día, para que ninguno se endurezca seducido por el pecado. 14Porque somos compañeros del Mesías siempre que mantengamos firme hasta el final la actitud del principio, 15dado que dice: "Si hoy oís su voz, no endurezcáis el corazón como en el tiempo de la rebeldía". 16¿Quiénes se rebelaron al oírlo? Ciertamente todos los que salieron de Egipto por obra de Moisés. 17Y ¿contra quiénes se indignó durante cuarenta años? Contra los que habían pecado, cuyos cadáveres quedaron tendidos en el desierto. 18Y ¿a quién juró que no entrarían en su descanso sino a los rebeldes? 19Y vemos que no pudieron entrar por falta de fe.
            1Precaución, por tanto; no sea que mientras está en pie la promesa de entrar en su descanso, resulte que alguno se queda rezagado. 2Pues, de hecho, la buena noticia la hemos recibido nosotros lo mismo que aquéllos, pero a ellos no les sirvió de nada oír la palabra, porque no se sumaron a los que habían oído. 3Entremos, pues, los que ya hemos creído, en el descanso a que se refieren las palabras: "Como lo juré en mi cólera, nunca entrarán en mi descanso".
                 Las tareas, por cierto, terminaron con la creación del mundo, 4pues en algún sitio se habla así del día séptimo: "Y el día séptimo descansó Dios de todas sus tareas"; 5y en este pasaje sale de nuevo: "Nunca entrarán en mi descanso" (Sal 95,11).
                6Ya que, según esto, quedan algunos por entrar en él, y los primeros que recibieron la buena noticia no entraron por su rebeldía, 7Dios señala otro día, "hoy", al decir mucho tiempo después, por boca de David, lo antes citado: "Si hoy oís su voz, no endurezcáis el corazón" (Sal 95,8). 8Claro que si Josué les hubiera dado el descanso no habría hablado Dios de otro día después de aquello; 9por consiguiente, un tiempo de descanso queda todavía para el pueblo de Dios, 10pues el que entra en su descanso, descansa él también de sus tareas, como Dios de las suyas. 11Esforcémonos, por tanto, por entrar en ese descanso y nadie caiga siguiendo el ejemplo aquél de rebeldía.
               12Además la palabra de Dios es viva y enérgica, más tajante que una espada de dos filos, penetra hasta la unión del alma y espíritu, de órganos de médula, juzga sentimientos y pensamientos. 13No hay criatura que escape a su mirada, todo está desnudo y vulnerable a sus ojos, y es a ella a quien habremos de dar cuenta.
              14Teniendo, pues, un sumo sacerdote extraordinario que ha pasado a través de los cielos, Jesús el Hijo de Dios, mantengamos firmes la fe que profesamos.

EXPLICACIÓN.

3,7-4,14.     Exhortación a la fidelidad basada en el Sal 95. Los cristianos han de escuchar la voz de Jesús Mesías, no como los israelitas, que desoyeron la de Moisés en el desierto; alusión al episodio de Masá (Éx 17,7) (7-11).

                   El autor aplica Sal 95,7-11 a su época; también "hoy" sigue resonando la invitación divina; la comunidad, fuente de ánimo para todos (13: unos a otros cada día). El Mesías (14) había de conducir el éxodo definitivo. El peligro está en el cansancio de la fe, que puede decaer de su actitud inicial; precisamente por la falta de fe de los israelitas no alcanzaron la meta de la tierra prometida (17, cf. Nm 14,21-23) (12-19).

                  La salvación sigue ofrecida; hay un nuevo descanso, una nueva tierra prometida; para entrar en ella hay que escuchar y hacer caso del mensaje; rezagado (4,1) en el camino del nuevo éxodo (4,1-5).

                 Los israelitas, por rebeldes, no entraron en el descanso, pero Dios señala una nueva oportunidad que hay que aprovechar. No ser rebeldes como aquéllos (Sal 95,7) (6-7). La entrada en la tierra con Josué no fue una salvación definitiva; no desperdiciar la ocasión que ahora se ofrece (8-11).

                La palabra de Dios, que ha sido invitación, será también juez de nuestra respuesta (12-13).

                Pasar a través del santuario y de la cortina hasta el lugar Santísimo una vez al año, el día de la Expiación, era la razón de ser del sumo sacerdote judío, Jesús, sumo sacerdote verdadero (cf. 3,1), ha pasado, no a través de un santuario terrestre, sino, por su muerte-resurrección, ha entrado en la esfera divina (a través de los cielos) hasta la presencia misma de Dios; así puede obtener la reconciliación definitiva. Éste es el gran estímulo para la fe (14).             

II. JESÚS, SUMO SACERDOTE FIDEDIGNO Y MISERICORDIOSO. FIDELIDAD DE MOISÉS Y FIDELIDAD DE JESÚS. 3,1-6.

3               1Por lo dicho, hermanos consagrados que compartís el mismo llamamiento celeste, considerad al enviado y sumo sacerdote de la fe que profesamos: a Jesús, 2que tiene la confianza del que lo nombró, como la tuvo Moisés entre todos los de la casa de Dios. 3Es decir, el honor concedido a Jesús es mayor que el de Moisés, en cuanto el que construye la casa tiene mayor dignidad que la casa misma. 4(Porque toda casa la construye alguien, aunque el que todo lo construye es Dios), 5Moisés, además, tuvo la confianza entre todos los de la casa como criado, para transmitir lo que Dios fuera diciendo, 6mientras el Mesías la tiene como Hijo, al frente de la casa, y esa casa somos nosotros, con tal que mantengamos la libertad y el orgullo que da la esperanza.

EXPLICACIÓN.

1-6.          Solemne exhortación a los destinatarios, que señala el comienzo de la segunda sección, casi enteramente exhortatoria. Diferencia entre Moisés y Jesús Mesías: la confianza que merece Jesús es incomparablemente mayor que la que mereció Moisés (Nm 12,7), pues, si éste, como servidor, estaba encargado de la familia de Dios (su pueblo), Jesús, como Hijo, representa a Dios mismo, el constructor de la caza. La comunidad cristiana es la nueva familia de Dios; la esperanza capacita para pertenecer a ella; libertad, respecto a las prescripciones de la Ley; orgullo, sin sentirse inferior a los que viven en la antigua alianza, por conocer la superioridad de la nueva.

lunes, 7 de mayo de 2012

HERMANO DE LOS HOMBRES. 2,5-18.

                  5Porque no fue a los ángeles a quienes Dios sometió el mundo futuro de que hablamos. 6Alguien lo atestiguó en alguna parte diciendo: "¿Quién es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que mires por él? 7Lo hicieste por un poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; 8todo lo sometiste bajo sus pies" (Sal 8,5-7 LXX). Claro que, al someterlo todo, nada dejó de someterle.
                Ahora, es verdad, no vemos todavía el universo entero sometido al hombre; 9pero vemos ya al que Dios hizo por un poco inferior a los ángeles, a Jesús, que, por haber sufrido la muerte, está coronado de gloria y dignidad; así, por la gracia de Dios, la muerte que él experimentó redunda en favor de todos.
               10De hecho convenía que Dios, fin del universo y creador de todo, proponiéndose conducir muchos hijos a la gloria, al pionero de su salvación lo consumara por el sufrimiento, 11pues el consagrante y los consagrados son todos del mismo linaje. Por esta razón no tiene él reparo en llamarlos hermanos, 12cuando dice: "Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré" (Sal 22,23), y en otro lugar: 13"En él pondré yo mi confianza", y también: "Aquí estoy yo con los míos, los que Dios me ha dado".
               14Por eso, como los suyos tienen todos la misma carne y sangre, también él asumió una como la de ellos, para con su muerte reducir a la impotencia al que tenía dominio sobre la muerte, es decir, al diablo, 15y liberar a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. 16Porque no es a los ángeles, está claro, a los que él tiende la mano, sino a los hijos de Abrahán. 17Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fidedigno en lo que toca a Dios y expiar así los pecados del pueblo. 18Pues, por haber pasado él la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora la están pasando.

EXPLICACIÓN.

5-18.        Nueva diferencia con los ángeles, ahora en relación con el mundo futuro. Paradoja incluida en la cita de Sal 8,5-7: el título que pone a Jesús por encima de los ángeles comportó un abajamiento por debajo de ellos (5-8a); por un poco, sentido posible de la expresión griega, adoptado por el autor.

                El destino del hombre, ser señor de la creación, se ha realizado ya en Jesús, que murió y ha resucitado para que los hombres puedan alcanzarlo (2,8b-9).

               Si era superior a los ángeles, ¿por qué sufrió la muerte? Para que los hombres fueran hijos de Dios y alcanzasen su plenitud (gloria, cf. Sal 8,6s). Prepara el autor las condiciones para el sumo sacerdocio de Jesús: La primera era la "perfección" y "consagración" del sacerdote; lo consumará (10) incluye las ideas de "perfección", "transformación" y "consagración"; la "perfección" del sumo sacerdote judío era la pureza ritual; la de Jesús, en cambio, fue existencial; tampoco su consagración fue ritual como la del sumo sacerdote judío, se hizo por el amor a los hombres, expresado en su pasión y muerte; lo sucedido con Jesús rompe la imagen tradicional del sacerdocio.

             La segunda condición era la capacidad de representar al pueblo ante Dios (11: del mismo linaje); el Hijo no actúa desde fuera de la humanidad, sino identificándose con ella (hermanos, cita de Sal 22,23), aceptando el dolor humano y convirtiéndolo en instrumento de plena realización (12-13). Confirma la solidaridad de Jesús con los hombres mediante citas de Is 8,17.18; con los míos (13), lit "y los niños", en el sentido de discípulos o seguidores, en relación con "pionero" (v.10).

            Sigue el desarrollo de la solidaridad (14-16). El miedo a la muerte era el gran obstáculo a la libertad de los hombres. El único que no merecía la muerte, muriendo le quita su poder y libera al hombre de la última esclavitud (14-15). El texto de Is 41,8-9 (16) insiste en la solidaridad con los hombres.

           Conclusión (17-18): Por primera vez se atribuye a Jesús la calidad de sumo sacerdote, tema que será desarrollado en la carta; cualidades del verdadero sacerdote: ser fiel/fidedigno, por su relación con Dios, para poder reconciliar con él (cf. 1,3); ser misericordioso respecto a los hombres. También el sacerdocio  de Jesús se funda en la solidaridad; su experiencia del dolor le permite comprender el de los hombres; pero su sacerdocio no se limita a la intercesión ante Dios, se ejerce en la ayuda. Esta conclusión prepara la sección siguiente.

I. UN TÍTULO SUPERIOR AL DE LOS ÁNGELES. HIJO DE DIOS. 1,5-2,4.

  5Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: "Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy" (Sal 2,7), ni tampoco: "Y seré para él un padre y él para mí un hijo"? 6Además, en otro pasaje, cuando introduce en aquel mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios" (Dt 32,43).
                 7Por una parte habla así de los ángeles: "Envía a sus ángeles como a los vientos, a sus ministros como al rayo" (Sal 104,4). 8En cambio, del Hijo: "Tu trono, oh Dios, permanece para siempre", y también: "Cetro de rectitud es tu cetro real (Sal 45,7-8). 9Has amado la justicia y odiado la iniquidad; por eso Dios, tu Dios, te ha distinguido de tus compañeros ungiéndote con perfume de fiesta". 10Otra vez se expresa así: "Tú, Señor, en los comienzos cimentaste la tierra; obra de tus manos son los cielos; 11ellos perecerán, tú permaneces; se gastarán como la ropa, 12los liarás como una capa, serán como vestido que se muda. Pero tú eres siempre el mismo, tus años no se acabarán" (Sal 102,26-28).
                13Y ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: "Siéntate a mi derecha mientras pongo a tus enemigos por estrado de tus pies"? (Sal 110,1). 14¿Qué son todos sino espíritus en servicio activo, que se envían en ayuda de los que han de heredar la salvación?
            1Por esa razón, para no ir a la deriva, tenemos que prestar más atención a lo aprendido. 2Pues si las palabras dictadas por los ángeles tuvieron validez, y toda transgresión y desobediencia fue justamente castigada, 3¿cómo escaparemos nosotros si desdeñamos una salvación tan excepcional? Una que fue anunciada al principio por el Señor y que nos ha confirmado los que la oyeron, 4mientras Dios añadía su testimonio con portentosas señales, con variados milagros y distribuyendo dones del Espíritu Santo según su voluntad.

EXPLICACION.

1,5-2,4.    Por su muerte y resurrección, la relación del Hijo con Dios es única, muy superior a la de los ángeles. Triple contraste:

               a) Entre Hijo y cortesanos (5-6); dos textos, Sal 2,7 (posible alusión al bautismo de Jesús, cf. Mc 1,11) y 2 Sm 7,14, se aplican a Jesús para exaltar su figura; uno, Dt 32,43 a los ángeles, que aparecen como inferiores a él (transposición al Mesías de una adoración debida a Dios).

               b) Entre subordinados y rey (7-9); para los ángeles cita Sal 104,4; para el Hijo, Sal 45,7-8, haciendo notar su divinidad y unción mesiánica; esta dignidad explica que "los ángeles de Dios" deban postrarse ante él (v.6) como ante Dios mismo. La segunda cita concerniente al Hijo (Sal 102,26-28) le da el título de Señor y le atribuye la actividad creadora (cf. 1,2s: "por él había creado los mundos", "sostiene el universo") (10-12).

            c) Entre el rey entronizado (Sal 110,1) y sus agentes, según la cita del v.7. La frase en ayuda de los que han de heredar la salvación introduce el párrafo siguiente, donde se trata de no desdeñar la salvación ofrecida (13-14).

            Exhortación a no olvidar lo aprendido y a aceptar el ofrecimiento de salvación. La diferencia entre los ángeles y el Hijo se traduce en la diferencia entre la antigua Ley, promulgada por ángeles, cuya validez estaba confirmada por el castigo, y la salvación, promulgada por el Señor y transmitida por hombres, pero confirmada por el testimonio de Dios mismo, como lo prueba la experiencia de las comunidades cristianas; ésta merece mucho mayor respeto que la antigua Ley. Las palabras (lit. "la palabra/el discurso") dictadas por ángeles, la Ley antigua eran palabras; el Hijo trae mucho más que palabras, ofrece una salvación (2,1-4).