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jueves, 10 de mayo de 2012

EL SACRIFICIO DE CRISTO, EFICAZ Y DEFINITIVO. 9,11-28.

    11El Mesías, en cambio, presentándose como sumo sacerdote de los bienes que habían de venir, mediante el tabernáculo mayor y más perfecto, no hecho por hombres, es decir, no de este mundo creado,12y mediante sangre no de cabras y becerros, sino suya propia, entró de una vez para siempre en el santuario, consiguiendo una liberación definitiva.
                13Pues si la sangre de cabras y toros y unas cenizas de becerra, cuando rocían a los impuros, los consagran confiriéndoles una pureza externa, 14¿cuánto más la sangre del Mesías, que con decisión irrevocable se ofreció él mismo a Dios como sacrificio sin defecto, purificará nuestra conciencia de las obras de muerte, para que demos culto al Dios vivo?
               15Por esta razón es mediador de una alianza nueva: para que, después de una muerte que librase de los delitos cometidos con la primera alianza, los llamados puedan recibir la herencia perenne, objeto de la promesa.
              16Mirad, por disponer de una herencia es preciso que conste la muerte del testador, 17pues un testamento adquiere validez en caso de defunción; mientras vive el testador,  todavía no tiene vigencia.
              18De ahí que tampoco faltase sangre en la inauguración de la alianza. 19Cuando Moisés acabó de leer al pueblo todas las prescripciones contenidas en la Ley, cogió la sangre de los becerros y las cabras, además de agua, lana escarlata e hisopo, y roció primero el libro mismo y después al pueblo entero 20diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que hace Dios con vosotros". 21Con la sangre roció además el tabernáculo y todos los utensilios litúrgicos.
             22Según la Ley, prácticamente todo se purifica con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.
             23Bueno, estos esbozos de las realidades celestes tenían que purificarse por fuerza con tales ritos, pero lo celeste mismo necesita sacrificios de más valor que éstos; 24y de hecho el Mesías no entró en un santuario hecho por hombres, copia del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro. 25Y no era tampoco para ofrecerse repetidas veces, como el sumo sacerdote, que entra año tras año en el santuario, llevando una sangre que no es la suya; 26si no habría tenido que sufrir muchas veces desde que se creó el mundo. De hecho, su manifestación ha tenido lugar una sola vez, al final de la historia, para abolir con su sacrificio el pecado.
           27Por cuanto es destino de cada hombre morir una vez, y luego un juicio, 28así también el Mesías se ofreció una sola vez, para quitar los pecados de tantos; la segunda vez, ya sin relación con el pecado, se manifestará a los que lo aguardan para salvarlos.

EXPLICACIÓN.

11-28.       Acto sacerdotal del Mesías, en contraste con la ineficacia del antiguo culto: el nuevo tabernáculo o lugar del encuentro con Dios es la humanidad resucitada de Jesús; la nueva sangre es la suya, derramada en la cruz; así entra en la presencia de Dios y obtiene la liberación definitiva. El autor expone así en símbolos sacerdotales la realidad existencial de Jesús: haber aceptado morir como un criminal por fidelidad a Dios y amor a los hombres fue el acto que lo transformó, realizándolo totalmente; su resurrección lo situó en la esfera divinam, y con el don del Espíritu libera definitivamente a los hombres del pecado (liberación definitiva). El templo y culto terrestres carecen de sentido; culto a Dios es la propia vida ofrecida como la de Jesús, por amor a los hombres (11-12).

             Los ritos exteriores no dan sino pureza exterior; sólo la acción del Mesías, que asegura el perdón de Dios, descarga la conciencia del lastre del pecado, capacitando a los hombres para acercarse a Dios. El acceso a Dios se identifica con la relación Padre-hijo, que se instaura cuando el hombre recibe el Espíritu (13-14).

            La primera alianza no liberaba del pecado e impedía alcanzar la promesa (15). Juega el autor con el doble sentido del término gr. diathêkê, que significa "alianza" y "testamento"; como "testamento", la nueva disposición, para entrar en vigor, exigía la muerte del testador; esa muerte sepulta los pecados del pasado (16-17).

           También la primera alianza exigió sangre/muerte (Éx 24,8) (18-22), pero aquellos ritos materiales servían para las cosas de la tierra. Para purificar la realidad celeste, es decir, la humanidad nueva, la comunidad cristiana, anulando el pecado, hacía falta algo de más valor (23). El único sacrificio del Mesías, su muerte, expresión suprema del amor, bastó de una vez para todas (24-26).

          Los pecados hacían de la muerte y el juicio motivos de temor. La situación ha cambiado: la única entrega de Jesús ha cancelado los múltiples pecados, y su segunda venida será sólo para salvación (27-28).             

martes, 8 de mayo de 2012

LOS DOS SACERDOTES. 7,11-28.

             11Ahora bien, si se realizaba una transformación por medio del sacerdocio levítico -pues en él se basaba la legislación dada al pueblo-, ¿qué falta hacía que surgiese otro sacerdote en la línea de Melquisedec y que no se le llame de la línea de Aarón? 12Porque cambiar el sacerdocio lleva consigo forzosamente cambiar la Ley; 13y ese de que habla el texto pertenece a una tribu diferente, de la que ninguno ha tenido que ver con el altar. 14Es cosa sabida que nuestro Señor nació de Judá, y de esa tribu nunca habló Moisés tratando del sacerdocio. 15Esto resulta aún más evidente si, a semejanza de Melquisedec, 16surge otro sacerdote que no lo es en virtud de una ley, de una disposición sobre el linaje, sino por una fuerza de vida indestructible, 17pues declara: "Tú eres sacerdote perpetuo en la línea de Melquisedec". 18 Es decir, por una parte se deroga una disposición anterior, por ser ineficaz e inútil 19-pues la Ley no consiguió transformar nada- y, en cambio, se introduce una esperanza más valiosa, por la cual nos acercamos a Dios.
             20Aquí no falta además un juramento (pues aquéllos fueron sacerdotes sin garantía de juramento, 21éste, en cambio, por el juramento que le hicieron al decirle: "El Señor lo ha jurado y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote perpetuo"), 22señal de que él, Jesús, es garante de una alianza más valiosa.
            23De aquéllos ha habido multitud de sacerdotes, porque la muerte les impedía permanecer; 24como éste, en cambio, dura para siempre, tiene un sacerdocio  exclusivo. 25De ahí que pueda también salvar hasta el final a los que por su medio se van acercando a Dios, pues está siempre vivo para interceder por ellos.
            26Porque así tenía que ser nuestro sumo sacerdote, santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado por encima de los cielos; 27él no necesita ofrecer sacrificios cada día -como hacen los sumos sacerdotes, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo-, porque esto lo hizo de una vez para siempre ofreciéndose él mismo. 28Es que la Ley establece como sumos sacerdotes a hombres débiles, mientras el juramento que vino después de la Ley establece a un Hijo consumado para siempre.

EXPLICACIÓN.

11-28.     A. Insuficiencia del antiguo sacerdocio y su sustitución por otro diferente. EL hecho de que surja un nuevo sacerdote en una nueva línea de sacerdocio demuestra que la institución sacerdotal antigua era deficiente. El sacerdocio era parte integrante de la Ley de Moisés; el cambio de sacerdocio lleva, pues, consigo la abolición de la Ley entera.

               El cambio no se refiere a la institución de nuevas ceremonias para el culto; la dedicación de la persona sustituye a los ritos. Acarrea al mismo tiempo un cambio social completo, pues la sociedad israelita estaba fundada sobre la distinción entre casta sacerdotal y pueblo y esta distinción desaparece; antes había un sacerdocio, ahora un solo sacerdote, que, además, contrariamente a la Ley, era socialmente un lacio, pues no pertenecía a la tribu clerical (11-14).

                 La realidad sacerdotal de Jesús, como la de Melquisedec, no depende de una institución jurídica, sino de la calidad de su propia existencia, que no está sujeta a la muerte (Sal 110,4). El nuevo sacerdocio invalida al antiguo, y se produce una transformación radical de la situación religiosa: la antigua religión oprimía al hombre con su yugo de formalismo y legalismo, con preceptos externos, inútiles, porque no conseguían transformar al hombre; el nuevo sacerdote abre la posibilidad del verdadero contacto con Dios, que sí transforma al hombre. Hay una velada alusión al Espíritu dado a los que prestan su adhesión a Jesús (15-19).

               B. Superioridad del nuevo sacerdocio. a) La solemnidad con que Dios promete el nuevo sacerdote (Sal 110,4) prueba la superioridad de éste (20-22).
                b) Contraste entre la multiplicidad de sacerdotes sujetos a la muerte y la unicidad del sacerdote que vive para siempre. Esto le permite un ejercicio eficaz de su sacerdocio y elimina la necesidad de toda otra mediación sacerdotal.
             c) Calidad del único sacerdote; unicidad de su sacrificio, que fue la entrega de su propia persona; son superfluos todos los demás sacrificios o medios para obtener la reconciliación con Dios y el acceso a él. Contraste entre la debilidad de los antiguos sacerdotes y la plenitud del nuevo y definitivo (26-28).